Un Perro Andaluz
Fruto de la explosión creativa de la década de los años veinte, los creadores franceses también aportaron lo suyo. El pintor cubista Fernand Leger y su socio artístico Dudley Murphy crearon una danza de objetos en El ballet mecánico (1924), al mismo tiempo que Francis Picaba escribía el guión de Entreacto (1924) para que el realizador francés Rene Clair terminara de armar un verdadero manifiesto dadaísta. Varios integrantes del movimiento se dan cita en la película, y así vemos a May Ray jugando al ajedrez con Marcel Duchamp, mientras Picabia y el músico Eric Satie aparecen cargando un cañon. Famosa es la imagen de la carroza funeraria rodando por las calles.
Elementos geométricos propios de la pintura moderna rodean el proyecto de Emak Bakia (1927) de Man Ray, quien volvería a disponer de un guión escrito por Robert Desnos en La estrella del mar (1928.Junto a El retorno a la razón (1923), estas obras configuran una auténtica trilogía experimental y vanguardista medio camino entre el dadaísmo,el arte abstracto y el surrealismo se ubica La coquille et le clergyman (1928),donde Germaine Dulac puso en pantalla un texto de Antonin Artaud,a los que seguirían títulos como Disque 927 (1929), y Rythme et variations (1930),ensayos visuales y musicales.
Al terminar la década, dos bombas artísticas remecen el panorama cinematográfico europeo. Un perro andaluz (1928) fue el resultado de una confluencia de sueños entre el realizador Luis Buñuel y el pintor Salvador Dalí.Este cortometraje es el filme surrealista por excelencia y constituye un ataque frontal a la tradición del cine clásico aniquila totalmente la noción de relato fílmico, para ofrecer un abanico de fragmentos que evocan la irracionalidad de los sueños y el delirio. La imagen de la navaja atravesando el ojo de una mujer es uno de los fotogramas memorables de la historia del cine. La siguiente película de ambos también fue producida en Francia y financiada por los aristócratas Charles y Marie-Laure de Noailles.La edad de oro (1930) es una exaltación del amor loco y narra los obstáculos que debe superar una pareja para consumar su pasión. A la moral burguesa representada en el clero, los autores proponen la libertad del instinto. En su momento el escándalo no se hizo esperar y la película fue boicoteada y atacada ferozmente. Con el paso del tiempo, se acumulan los estudios y ensayos interpretativos de la provocación Buñuel-Dalí, con sucesivas referencias al psicoanálisis freudiano y al Marqués de Sade, este último como patrono de la rebeldía artística.


